Crecer es complicado, o al menos lo ha sido para mi.
Crecer ha sido comprender que tener miedo es algo natural, pero también ha sido aprender a superarlos, esos miedos que me hacen dudar taaanto para ejecutar una decisión (como renunciar al trabajo, de lo que hablaba aquí, y terminé haciéndolo en marzo pasado).
Crecer fue admitir que ya había esperado mucho, que era el momento de seguir adelante aunque doliera.
Crecer también ha sido saber que los riesgos son necesarios, que si nunca me arriesgo entonces tampoco ganaré nada, a veces toca exponernos un poco por el simple hecho de no quedarnos con la duda. Aunque eso implique ponerme en la línea de fuego. La mayor parte del tiempo he ganado, aunque sea experiencias y lecciones.
Crecer ha sido tener presente algo que sé desde hace mucho, el rechazo duele, pero no me voy a echar a morir (mucho) por ello. No fingiré, a veces caigo en la autoconmiseración, pero ya estoy grande y sé que si no me llaman en un trabajo, o no me llama alguien que quedó en hacerlo, lo voy a superar.
Crecer ha sido darme cuenta que no puedo permitir que pasen encima de mi, aunque le tenga cariño a algunas personas. Crecer es buscar el valor para ponerme en primer plano y como dijo un amigo, “no permitirle ni verga al basureo.” Refiriéndome al basureo gratuito y mal intencionado, sé que es inevitable que me acaben si me echo un raspado encima, (puedo vivir con ello e incluso reírme de mí con los demás). Pero ya decidí que no quiero más basureo venenoso en mi vida.
Crecer fue aceptar mis inconformidades y hacer algo por cambiar lo que me hacía sentir mal conmigo misma, empezar a trabajar por ello sabiendo que las cosas toman tiempo y esfuerzo. Sigo trabajando aunque aún me falte mucha disciplina.
Crecer es ver a los amigos con otros ojos, es apreciar a quienes me apoyan y querer tenerlos cerca. Es saber que cuento con cómplices, que no me van a fallar.
Crecer fue aprender a aceptar que a veces hay que tirar la toalla, que no siempre voy a ganar, pero que si lo intenté puedo quedarme tranquila.
Crecer es saber que pronto tengo que hacer planes, que estas vacaciones del trabajo no durarán toda la vida, pero también es disfrutar un poquito la incertidumbre y saber que en estos momentos puedo hacer prácticamente cualquier cosa. Eso ha sido lo mejor de crecer, tomar las riendas de mi vida, aunque aún no sepa a donde voy.





